Con el tiempo, esta forma de trabajar se ha ido abriendo a otros formatos, a través de proyectos de mediación artística como Meciendo mi locura o Hacer memoria. Donde el proceso escénico se expande, generando espacios de creación colectiva en torno a personas y realidades que normalmente quedan fuera del foco.
Actualmente estoy desarrollando Tiempo de tierra, una nueva pieza de teatro documental que nace de mi convivencia con una comunidad de mujeres a orillas del lago Titicaca, en Perú, y que se despliega en un trabajo de investigación con mujeres rurales del territorio valenciano y del valle de Aezkoa, en Navarra. En este proyecto continúo con mi práctica en el teatro documental poniendo en diálogo lo vivido y lo documentado dentro de un mismo dispositivo escénico.